Por Concha Párraga, enfermera Familia CS Campo de la Paloma y Jesús Arguedas, director de Vallecas VA
Vallecas tiene alma inquieta, espacio de acogida desde siempre de migrantes que acudían a la gran ciudad para buscar el sueño de un lugar mejor, con mayores oportunidades, para ver crecer a sus hijos e hijas. Vallecas, siempre diversa, ha demostrado tener la identidad colectiva por bandera. Desde mediados del siglo XX (mi niñez), comenzó a crecer con grandes carencias de servicios básicos y los vecinos, como una gran familia, se organizaron para construir comunidad. Se reclamó agua, luz, transporte, servicios médicos y educativos. Vallecas, en su sístole y diástole, construyó comunidad día a día.
Aquellos mayores de entonces nos enseñaron a los mayores de hoy a colaborar para tejer red colectiva basada en el apoyo mutuo y en el compromiso social, en el no juzgar y en extender la mano para acompañar.
Este barrio, mi barrio, late como el antiguo tango «barrio, barrio, que tenés el alma inquieta de un gorrión sentimental». Es la descripción geográfica de lo que veo en mis calles. Aquí la colaboración no es puntual, es nuestra forma de vida, cada uno como puede, cada uno aportando lo que tiene. Está escrito en nuestro ADN. Frente a dificultades económicas o a las crisis sociales, el barrio responde.
La memoria no es solo recuerdo. Es el impulso para seguir construyendo, por eso es importante reivindicarla. Trabajarla es poder seguir haciendo camino. Hoy, se sigue saliendo a la calle para reclamar derechos básicos: sanidad y educación pública y de calidad para todos y todas; trabajo activo en la violencia de género y en la igualdad real; vivienda digna; medio ambiente; que nuestro código postal no pese más en el desarrollo de nuestras vidas que nuestro propio código genético; y el derecho a educar a nuestros hijos e hijas en un ambiente de noviolencia. ¡Son tantos los derechos básicos por los que tenemos que velar activamente!
La construcción social no se puede basar en los deseos de enriquecimiento de unos cuantos. Se hace pensando en todos y para todos. Y salir a la calle a reclamar esos derechos también es hacer salud. Vivimos tiempos difíciles en los que hay una gran nube negra que nos llega por muchos lados, ciclogénesis que genera violencia en el mundo y no sabemos dónde nos llevará.
Una vez más, Vallecas está siendo ejemplo para todos y se ha generado un movimiento de noviolencia, de no a la guerra, que a mí me impresiona. Una vez más, Vallecas es ejemplo.
IV Marcha Mundial por la Paz y la Noviolencia
Estas acciones parecen que no conducen a nada, pero nada más lejos de la realidad. Dar visibilidad al sentir de las personas puede cambiar el curso de la historia. Por ello es necesario que el barrio se mueva. El 21 de mayo será la presentación oficial de esta IV marcha en Vallecas, en la Feria del Libro, al igual que se hizo en 2024. Antes de esa fecha, se han realizado otras acciones como varios símbolos de la paz con vecinos en el auditorio Carlos Jiménez de Parga. Esta actividad por su sencillez queremos que sea replicada en cuantas más plazas mejor y que vaya creciendo en cantidad de personas. Todos juntos reclamemos la paz. Vallecas por la paz.








