Guerra y barrio

Pancartas a favor de la paz en Palestina en una manifestación en Vallecas. Foto: A. H.

Por Álvaro Herrón, alumno del IES Domínguez Ortiz

Vallecas y Palestina están separadas por más de 3.500 kilómetros y, aun así, el dolor de una nación se siente aquí como en ningún sitio.

Vallecas es tierra de nadie. La gran mayoría de residentes del barrio vinieron con esperanzas, desde el éxodo rural del siglo XX hasta la gran cantidad de inmigración de diferentes países de todo el mundo. Alguien que ha vivido en carne propia el dolor y sufrimiento de tener que salir adelante con lo puesto no puede hacer otra cosa que sentir empatía con el pueblo palestino, un pueblo masacrado por un mundo que le da la espalda.

Es difícil ver como todas las manifestaciones, todas las protestas y todos los boicots hechos no sirven para nada. Cuesta creer que el planeta entero esté a expensas de dos países que controlan todo y a todos. Uno piensa qué se puede hacer desde el barrio para cambiarlo y que a veces hay luchas que no se pueden ganar. Es ahí cuando hay que levantar la cabeza. Mientras haya una idea de resistencia, la resistencia sigue viva. Esas ganas de levantarse contra lo establecido son la chispa que enciende el fuego. Resistir a los entes sionistas es un deber moral, un derecho que como ciudadanos de un barrio obrero tenemos que tener muy presente. ¿En qué momento se consiguen las cosas por las buenas?, ¿en qué momento cedieron los empresarios y dijeron que era buena idea otorgar derechos a sus trabajadores? En ningún momento. Se consiguió todo con la lucha del proletariado. La historia es eso, una constante lucha. Se pueden borrar las pruebas, pero no los hechos.

Ejemplo de memoria colectiva

Vallecas es un claro ejemplo de memoria colectiva. Desde las asociaciones del barrio hasta los aficionados al fútbol, todos tienen ojos y nadie va a olvidar. Los hechos quedan grabados en una conciencia colectiva que entiende cuál es el problema, problema del que mucha gente no conoce o quiere conocer. Es por eso que en barrios como Vallecas hay tanto apoyo y tanta solidaridad, porque cuando los de arriban callan, los de abajo gritan y hacen sonar todos los problemas que invaden un mundo tan injusto como real.

En la persona de a pie radica el que se haga algo por gente inocente que muere a manos de gente no tan inocente. Ya cuando España se metió en una guerra sinsentido en Irak, el pueblo fue capaz de demostrar su opinión. La coordinación del pueblo obrero es la perdición de los de arriba. Solo el pueblo salva al pueblo. Solo el ser humano salva al ser humano.

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