Una visita real con ‘maquillaje’ urbano, pero sin vecinos

Felipe VI y doña Letizia estuvieron en la Escuela de Hostelería del Sur y en el Espacio Mujer Madrid (EMMA) el 15 de abril

Los Reyes durante la visita al aula de arteterapia del Espacio Mujer Madrid. Foto: © Casa de S.M. el Rey

Por Fernando Bódalo

La escena se repite con una precisión casi teatral cada vez que una visita institucional de alto nivel pisa ciertos barrios de Madrid. Esta vez, el motivo fue la presencia el 15 de abril de Felipe VI y doña Letizia en la Escuela de Hostelería de la Fundación Padre Llanos, que este año celebra su 25º aniversario, y en el Espacio Mujer Madrid EMMA, en Entrevías, acompañados por la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso y alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida. Un evento que, sobre el papel, pretendía poner en valor la labor social y formativa en uno de los barrios históricamente más castigados de la capital. Pero para los vecinos lo que ha vuelto a quedar en evidencia es algo muy distinto.

Durante las horas previas a la visita, la zona fue objeto de una transformación exprés. Brigadas enteras de servicios municipales se desplegaron con una eficacia que, para los vecinos, resulta tan sorprendente como indignante. Malas hierbas arrancadas en cuestión de minutos, alcorques reparados con diligencia, aceras barridas hasta el extremo y calles que, de repente, lucían un aspecto casi irreconocible. Un despliegue de medios humanos y materiales que demuestra que, cuando se quiere, se puede.

Foto de familia de los asistentes. © Casa de S.M. el Rey

La pregunta es inevitable: ¿por qué sólo cuando viene el rey? A este malestar se suma además el apunte de las asociaciones vecinales del barrio, que denuncian no haber sido convocadas ni informadas de la visita. Consideran que la Fundación Padre Llanos está actuando por su cuenta con los estamentos públicos (sobre todo en el tema de Peironcely10) y que, aunque su labor es relevante, no representa por sí sola toda la realidad social de Entrevías. Esta exclusión refuerza la sensación de que se ha construido un relato parcial del barrio, dejando fuera a quienes llevan años trabajando desde el tejido vecinal.

Las asociaciones vecinales llevan años denunciando el abandono sistemático del barrio. Aceras deterioradas, suciedad acumulada, zonas verdes descuidadas y una sensación constante de dejadez institucional que contrasta brutalmente con el lavado de cara puntual para una visita oficial. Lo ocurrido no es un gesto de cuidado, sino un ejercicio de maquillaje urbano. Una escenografía pensada para la foto, no para la vida cotidiana de quienes habitan el barrio.

Resulta difícil no interpretar este tipo de actuaciones como una falta de respeto. Porque no se trata solo de limpiar calles, sino de lo que simboliza: que hay recursos, que hay capacidad de actuación, pero que se dosifican en función del foco mediático y no de las necesidades reales. Entrevías no necesita visitas ilustres que legitimen intervenciones fugaces. Necesita mantenimiento constante, inversión sostenida y atención política más allá del protocolo.

El contraste no se queda solo en el entorno urbano. Durante la visita, las autoridades pudieron disfrutar de un menú de calidad elaborado en la propia escuela de hostelería, reflejo del talento, la profesionalidad y el esfuerzo que se cultivan en el centro. Sin embargo, esa imagen cuidada choca con otra realidad mucho menos visible: la de numerosos alumnos del barrio, cuyas familias se enfrentan a una gestión deficiente de las becas comedor. Un problema que afecta directamente a algo tan básico como la alimentación diaria y que pone en evidencia desigualdades difíciles de justificar.

Las labores de limpieza llevadas a cabo antes de la llegada de los monarcas

A escasos metros del recorrido oficial, además, se estaba produciendo otra realidad que no ha aparecido en las noticias: alumnos y profesores del colegio Núñez de Arenas se concentraban para reivindicar mejoras en la educación infantil. Una acción valiente y necesaria que pone sobre la mesa las carencias del sistema educativo en el barrio, pero que quedó fuera del foco mediático de la visita.

Amarga paradoja

La paradoja es especialmente amarga. La Fundación Padre Llanos y el centro EMMA representan precisamente lo contrario: trabajo diario, compromiso silencioso y mejora real de oportunidades. Mientras dentro se habla de inclusión, formación y futuro, fuera se ejecuta una operación cosmética que evidencia décadas de desatención. Era una oportunidad inmejorable para hacer constar que “Vallekas está Harta»

Y así, una visita que podría haber servido para visibilizar problemas estructurales y comprometer soluciones, se queda en una postal cuidadosamente preparada. Una más. Porque cuando las instituciones solo reaccionan ante la presencia de Felipe VI, el mensaje que reciben los vecinos es claro: su día a día importa menos que la imagen que se proyecta de él.

Entrevías no necesita alfombras improvisadas de limpieza institucional. Necesita que la dignidad que se le concede por unas horas sea la norma, no la excepción.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.