Por Fernando Bódalo
El centro parroquial San Carlos Borromeo, conocido como la Iglesia Roja, acogió el sábado 31 de enero una intensa jornada de reflexión y debate contra el rearme y la militarización, organizada por la Asamblea de Madrid Contra el Rearme y la Militarización. A lo largo de todo el día se sucedieron actividades que combinaron pensamiento crítico, movilización en la calle, convivencia y cultura comprometida.
La jornada comenzó con ponencias y mesas de debate reivindicativo, marcando desde primera hora el carácter combativo y pacifista del encuentro. Se desarrollaron diversas mesas redondas con la participación de voces destacadas del activismo social y político como Isa Serra, Irene Zugasti, Nines Maestro, Juan Carlos Rois, Willy Meyer y Ángeles Roig, entre otras. Los debates giraron en torno a la creciente preocupación por los planes del Gobierno de aumentar el gasto militar, una apuesta considerada innecesaria y alejada de las verdaderas urgencias sociales.
También hubo espacio para la convivencia, con una comida popular, y para la solidaridad internacional, con Palestina muy presente en el corazón de la jornada, especialmente como símbolo de la lucha contra la guerra, la ocupación y el militarismo global.
La parte musical fue uno de los grandes ejes del encuentro, demostrando una vez más que la canción de autor sigue siendo un motor de conciencia, paz y resistencia.
Juanjo Anaya, omnipresente durante toda la jornada, abrió el bloque musical vespertino con su potente y comprometida voz. Interpretó, entre otros temas, “Cuervo ingenuo” de Javier Krahe, el poema “A galopar” de Rafael Alberti en la adaptación de Paco Ibáñez, continuó con el celebérrimo “Hasta siempre, Comandante” de Carlos Puebla y cerró con el himno partisano “Bella Ciao”, coreado por el público.
A continuación, fue el turno de Luis Farnox, El Mecánico del Swing, siempre solidario con las causas sociales y culturales del barrio. Entre canciones utópicas y distópicas, presentó uno de sus nuevos temas, “No dar de comer a los animales”, en una actuación espectacular, que culminó acompañado por Salvador Amor interpretando su grito activo más conocido: “A la puta calle”.
“No me llames extranjero”
Después subió al escenario Salvador Amor, acompañado a coros y guitarra por David Díaz. Posiblemente Salvador, sea de las voces más fascinantes y comprometidas de la poesía y la canción de autor y nos compartió la fábula del colibrí y temas como “Yo confío en este pueblo” y “Condenado porvenir”, incluidos en “Todo se quema”, el último disco de su proyecto musical Rojo Cancionero. Por petición popular, recitó un fragmento de “No me llames extranjero”, en un necesario y emotivo homenaje a su padre, el gran cantor Rafael Amor, y finalizó con “Olor a goma quemada”, también de Rafael, tributo a los piqueteros, evocando el conflicto, la pobreza y la protesta social en Argentina.
La actividad musical continuó con el “ValleKubano” llegado desde Baracoa, Orlis Pineda, figura indispensable en cualquier acto reivindicativo y solidario del barrio y de cualquier territorio donde sea necesario alzar la voz por una causa justa. Llegó «Disparando Luz» con sus canciones emblemáticas convertidas en auténtica trinchera sonora.
Cerró el bloque musical Marinete Alves, cantora de origen brasileño y vecina del barrio de Entrevías, mujer sensible y de voz melodiosa, que interpretó temas como “Uno de abajo” de Soledad Bravo o “Caminando” de Ana Belén, esta última cantada en portugués, recordando el mítico disco de Ana grabado en Río de Janeiro.
En definitiva, fue una jornada intensa, necesaria y profundamente humana, donde la palabra, la música y la acción colectiva se unieron para decir no al rearme, no al militarismo y sí a la paz, recuperando el espíritu de otros tiempos en los que la cultura fue, y sigue siendo, una herramienta de lucha y esperanza.








