Cerro Negro y los 75 años del taller-depósito de tracción diésel

El libro de Juan Carlos Casas hace un viaje en el tiempo desde los primeros trenes hasta los más modernos

Juan Carlos Casas posa con un ejemplar de su libro

Por Araceli Domínguez

En Puente de Vallecas se alza la nave de Diaria, último testigo de un taller-depósito que cambió la historia del ferrocarril en España y que en 2025 cumplió 75 años desde que Renfe iniciara la construcción de la base de Cerro Negro, una instalación clave en la transición de la tracción de vapor a diésel y, más tarde, escenario de un potente movimiento sindical clandestino durante el franquismo. El periodista Juan Carlos Casas lo recoge todo en su libro ‘1950-2025. Cerro Negro. 75 años del madrileño taller-depósito de tracción diésel’, un viaje en el tiempo desde los primeros TAF (Tren Automotor FIAT) hasta los convoyes diésel más modernos.

Corría el año 1950 cuando Renfe aprobó el proyecto para construir un taller-depósito dedicado de forma exclusiva al mantenimiento de material diésel junto al antiguo depósito de vapor de MZA, inaugurado en 1908. Las obras avanzaron con rapidez, pero fue en el año 1952 cuando todo cambió, ya que la compañía decidió ampliar su flota con trenes de tres coches encargados a Fiat. Los primeros TAF llegaron incluso antes de que las instalaciones estuvieran terminadas. Y así comenzó la andadura de Cerro Negro, un espacio que se convirtió en la «casa» de los diésel españoles.

Casas presenta una obra, estructurada en 20 capítulos, que avanza década a década, siguiendo la llegada de los distintos modelos de automotores. El autor comenta a Vallecas VA que Cerro Negro no fue solo importante por su tecnología, ya que en sus años de resplandor llegaron a trabajar hasta 500 empleados, sino que, en un contexto político represivo, el taller se convirtió en semillero de un movimiento sindical clandestino que desafió a la dirección de la compañía y al propio régimen franquista. «Allí se formó un empuje sindical que tenía fuerza para los 500 empleados que acudían a trabajar», relata Casas.

La transformación física del complejo ha sido profunda, dado que, con el cierre del depósito de Atocha en 2001 y la reordenación de espacios, sólo permanece en pie la nave de Diaria, donde, en la actualidad, se revisan las series de 598 y 599. «La entidad del taller-depósito recayó por completo en ella», señala el escritor. De esta manera, las demás naves fueron desapareciendo poco a poco y dando paso a vías para trenes de Cercanías.

Archivo Histórico Ferroviario

El libro incluye 16 páginas de fotografías del Archivo Histórico Ferroviario y de la colección del autor. «Las imágenes de 1951 a 1953 que documentan casi paso a paso la construcción del taller son impresionantes», destaca Casas. Sin embargo, el futuro de Cerro Negro es incierto, ya que el Plan Integral de Talleres y Mantenimiento presentado por el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, sugiere una reordenación de la zona y es posible que el mantenimiento de diésel se traslade fuera para dar espacio a las infraestructuras de Alta Velocidad.

«Este no es un país que haga guiños a su patrimonio histórico industrial», reflexiona el autor. «Llegado el peor de los escenarios, mucho me temo que para conservar su memoria…quedará este libro», concluye Juan Carlos Casas.
El taller se convirtió en semillero de un movimiento sindical clandestino que desafió a la dirección de la compañía y al propio régimen franquista, en un contexto político represivo

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