Por Araceli Domínguez
El profesor y novelista Iñaki Reyes presentó el 23 de octubre en el centro educativo GSD su obra Mario, «Súper Mario» y el terror de Halloween, centrada en la infancia, las emociones y la importancia de comprender a los más pequeños.
La jornada, celebrada en un ambiente de gran cercanía y participación, combinó la literatura con los recuerdos y el afecto hacia la figura del docente.
Desde el inicio, los alumnos mostraron un gran entusiasmo, especialmente al sentirse identificados con la historia e incluso descubrir sus propios nombres impresos en el libro.
La participación estudiantil incluyó la lectura de fragmentos por parte de tres alumnas y un espacio interactivo de preguntas y anécdotas con antiguos alumnos.
La educación como vínculo emocional
Con cerca de 20 años de trayectoria docente, Reyes defendió que enseñar va mucho más allá de transmitir conocimientos académicos. A su juicio, se basa en la escucha activa, donde resaltó la necesidad de prestar atención a las inquietudes de los niños, valorando historias que los adultos a veces consideran insignificantes. Con respecto a la gestión emocional, abordó la importancia de reconocer y gestionar emociones como el miedo, ofreciendo herramientas para que los menores afronten las inseguridades con confianza.
Y dando cierta importancia al puente generacional, señaló que la literatura infantil ayuda a los adultos a conectar con su propia infancia y a comprender mejor el mundo de sus hijos y alumnos.
Un modelo pedagógico basado en la confianza
Durante su intervención, el profesor del GDS La Suertes compartió vivencias sobre el crecimiento personal, tales como las primeras amistades, conflictos y amores, y explicó su firme apuesta por un entorno educativo basado en el respeto y la comunicación, prescindiendo del castigo tradicional. Su visión redefiende al profesor como una figura que acompaña, escucha y aprende junto a sus estudiantes. “Tal y como me lo enseñaron a mí cuando entré en este cole por primera vez de prácticas”, señaló Iñaki.
La visita concluyó con una gran acogida y la petición de los propios alumnos de una nueva obra enfocada en la granja escuela. Y consagrando una jornada que demostró que la educación y la literatura son herramientas indispensables para emocionar y dejar huella, sobre todo para aquellos que se dedican a la docencia.








Es muy difícil reconocer la mirada de un niño en un adulto. Todavía más difícil reconocer la mirada de un niño. Y casi imposible interpretar muchas miradas que están pidiendo a gritos un poco de atención en este mundo de competencia, lucha por obtener un hueco en el ámbito social o no quedarse atrás en una carrera muchas veces sin meta. Iñaki Reyes demuestra en su obra literaria así como en su carrera como docente tener una mirada limpia y alegre, no exenta de una carga de profundidad que te hace pensar en el momento en que pudimos perder esa mirada. Te devuelve a tu infancia y adolescencia con una naturalidad y una facilidad digna de la mirada de un niño, digna de la mirada de un docente y padre comprometido con algo tan grande como es el amor y la entrega hacia lo que hace.