Por Fernando Bódalo
La Sala Buero Vallejo del CEPA Entrevías (calle de la Serena, 394) acogió el 25 de septiembre la primera presentación de una nueva «Cartografía de Memorias de las luchas vecinales en Madrid», un proyecto que recupera, a través de testimonios y sonidos, una parte fundamental de la historia reciente de los barrios. La iniciativa está auspiciada por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática y cuenta con el impulso del Comisionado para la Celebración de los 50 años de España en Libertad. El proyecto ha sido desarrollado por la Asociación Cultural La Liminal, con la participación de la ciudadanía y de las asociaciones vecinales de Entrevías, El Pozo del Tío Raimundo y Palomeras Bajas. Estos mapas son el fruto de un proyecto de investigación desarrollado anteriormente en Carabanchel Alto y Meseta de Orcasitas entre 2022 y 2024.
La sala estaba llena de vecinos y vecinas y, pese al intenso calor de la tarde y el lógico revoloteo de abanicos, se vivió un encuentro de esos que sirven para algo más que presentar un proyecto. Cuando se habla de la historia de los barrios no se habla solamente de fechas, edificios o fotografías. Se habla de personas, de calles, de reivindicaciones y, sobre todo, de muchas horas de trabajo colectivo para conseguir que el barrio tuviera unas condiciones de vida dignas.
Durante los últimos años del franquismo y los primeros años de la Transición, los vecinos de Entrevías, El Pozo y Palomeras Bajas protagonizaron numerosas movilizaciones para reclamar viviendas, colegios, centros sanitarios, transporte, equipamientos y espacios públicos. Muchas de aquellas reivindicaciones acabaron transformando unos barrios que durante demasiado tiempo habían permanecido olvidados por las instituciones. Hoy en día siguen teniendo carencias que se siguen peleando y por las que se sigue luchando.
En la presentación tomaron la palabra Paco Carazo, de la Asociación Vecinal La Paz de Entrevías; Manuel Martínez, de la Asociación Vecinal La Viña; Jorge Nacarino, de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), y Alina Navas, del CEPA Entrevías.
La historia contada por sus protagonistas
La cartografía ha sido elaborada durante el último año por La Liminal, que ha realizado un importante trabajo de investigación y mediación, entrevistando a vecinos y vecinas, recogiendo sus testimonios y recuerdos, y recopilando información para convertir todo ese material en una herramienta que permita acercarse a la historia de estos barrios. La Liminal ha trabajado para poner oído al barrio y convertir su memoria en un camino que se puede volver a recorrer, escuchar y sentir. Mientras alguien recuerde y alguien escuche, la historia de los barrios seguirá viva. Desde el barrio se agradeció el trabajo realizado y, sobre todo, la manera de acercarse para escuchar a sus vecinos y vecinas.
En el proyecto han colaborado, entre otros, las asociaciones vecinales La Paz, La Viña, El Pozo del Tío Raimundo y Palomeras Bajas, el Centro Pastoral San Carlos Borromeo, la Casa de las Mujeres de Vallekas, la Plataforma #SalvaPeironcely10, centros educativos y numerosos vecinos y vecinas, que han aportado sus recuerdos y testimonios. También ha participado la FRAVM.
El resultado es una herramienta que permite localizar distintos lugares relacionados con la historia de las luchas vecinales y acceder, desde ellos, a las voces de quienes las protagonizaron.
Durante la presentación, las creadoras de La Liminal explicaron el funcionamiento de la cartografía y realizaron varios ejemplos prácticos para enseñar cómo se puede consultar y escuchar. La tecnología sirve aquí para algo tan sencillo como poderoso: poner voz a los lugares y permitir que el barrio cuente su propia historia.
Y hubo un momento especialmente significativo. Algunas de las personas cuyas voces aparecen en los audios estaban sentadas entre el público. Escuchar sus testimonios mientras ellas mismas se encontraban en la sala convirtió la presentación en una experiencia muy cercana. Lo que podía haber sido simplemente una explicación técnica acabó dando paso a una conversación entre generaciones.

Después de la presentación, se abrió una interesante tertulia. Los testimonios despertaron recuerdos y anécdotas entre los asistentes y durante un buen rato se habló de aquel Entrevías, de aquel Pozo y de aquellas Palomeras en las que organizarse entre vecinos era, muchas veces, la única manera de conseguir que alguien escuchara sus reivindicaciones.
Porque las asociaciones vecinales fueron mucho más que organizaciones dedicadas a reclamar una mejora concreta. Fueron lugares donde se aprendió a reunirse, a debatir, a organizar movilizaciones, a defender derechos y a tomar decisiones colectivamente. Fueron, en definitiva, escuelas de democracia.
Paco Carazo llevó además al encuentro el libro de visitas de la exposición fotográfica Memorias de Entrevías, que tuvo lugar anteriormente en el propio CEPA. En sus páginas se recogen las impresiones y recuerdos que dejaron los visitantes de aquella exposición. Esta publicación sirvió para recordar que la memoria de un barrio no está solamente en los archivos. También está en las palabras que dejan sus vecinos, en las fotografías familiares, en las conversaciones y en los recuerdos que se transmiten de unas generaciones a otras.
Un mapa para caminar, mirar y escuchar
Al finalizar el acto se repartieron entre los asistentes mapas de Entrevías y El Pozo del Tío Raimundo, en los que aparecen señalados distintos lugares de interés relacionados con la memoria de estos barrios y los correspondientes accesos a los audios. No es un mapa convencional. Es, en cierta manera, un mapa para caminar y escuchar.
En Entrevías aparecen lugares como la Maqueta de Entrevías, la casa de Peironcely 10, la Plaza del Fotógrafo Robert Capa, el Centro Pastoral San Carlos Borromeo, las asociaciones vecinales, el mirador del parque forestal, Las Domingueras, el CEPA de Entrevías, el dispensario médico y la Escuela Profesional 1.º de Mayo. En El Pozo del Tío Raimundo, el recorrido incluye lugares como la calle de Vecinos del Pozo, la calle de Depósito del Agua, la Cooperativa Eléctrica y el Colegio Trabenco del Pozo, entre otros espacios vinculados a la historia y a las reivindicaciones del barrio.
Así, una calle, una plaza, un colegio o un edificio dejan de ser simplemente lugares que forman parte del paisaje cotidiano. Detrás de cada uno puede haber una historia, una movilización, una reivindicación o una persona que tuvo algo que decir y que ahora puede ser escuchada.
La memoria no se queda en una presentación
La celebrada en el CEPA Entrevías ha sido la primera presentación de esta cartografía. El proyecto continuará durante el mes de octubre con nuevos encuentros en las asociaciones vecinales de Entrevías y Palomeras Bajas, con la intención de acercarlo a un mayor número de vecinos y vecinas.

Además, las asociaciones vecinales dispondrán de ejemplares de los mapas para repartirlos gratuitamente entre quienes quieran conocerlos y utilizar esta herramienta para recorrer los lugares de memoria de sus barrios y acceder a los testimonios.
De esta manera, la iniciativa no termina cuando se apagan las luces de una sala. La intención es que el mapa salga a la calle y que sean los propios vecinos quienes lo utilicen, lo recorran y, por qué no, sigan aportando nuevos recuerdos. Porque quizá una de las mejores maneras de conservar la memoria sea precisamente mantenerla viva.
Entrevías, El Pozo y Palomeras Bajas tienen una historia de lucha vecinal que merece ser conocida. Una historia protagonizada por hombres y mujeres que se organizaron cuando muchas cosas todavía estaban por conseguir y que contribuyeron, desde sus barrios, a construir derechos y libertades.
Hay mapas que sirven para encontrar calles y hay otros que sirven para encontrar historias. Este es de los segundos: un mapa hecho de voces, recuerdos y lugares que nos recuerdan que cada esquina de Entrevías y El Pozo (y todos los barrios en menor o mayor medida) guarda la huella de quienes lucharon antes que nosotros. Gracias a ese trabajo, muchas de aquellas voces pueden volver ahora a escucharse allí donde sucedieron las cosas. Ahora esas voces vuelven a las calles. Solo hay que seguir el mapa, detenerse en sus lugares y escuchar.








