Por Adrián Robledo/ Redacción
Las clases de gimnasia acuática, de estiramientos, de pilates, de natación salud y de ejercicios en gimnasio para mayores del polideportivo de Palomeras deberán reservarse a través de la aplicación Madrid Móvil del Ayuntamiento de Madrid a partir del próximo curso 2026-2027, que comenzará en septiembre. Una decisión que ha caído como un jarro de agua fría entre los cerca de 300 usuarios de mayor edad, porque consideran que esta medida dificultará su acceso a las actividades deportivas debido a sus limitaciones en el uso de las nuevas tecnologías.
Vallecas VA quedó el 16 de junio con medio centenar de los asistentes habituales a estas sesiones, que expresaron su disconformidad con esta decisión ante las puertas del centro deportivo, situado en el número 4 de la calle de Tranvía de Arganda. La eliminación de las clases cerradas les fue comunicada el pasado 28 de mayo mediante un correo electrónico remitido por el centro deportivo municipal.
Los vecinos piden que no se eliminen estas clases, ya que para ellos son vitales: constituyen su única forma de mantenerse activos y muchos acuden por prescripción médica debido a cardiopatías o problemas de movilidad articular. «No sabemos manejar el móvil, más allá de llamar y colgar, ¿cómo vamos a poder entrar por una aplicación a la clase?», señaló con profunda indignación una de las asistentes.
Otro de los casos expuestos fue el de una mujer con discapacidad que necesita acudir acompañada de su marido. «Yo tengo que ayudarla a vestirse, a ponerle el bañador, a ponerse el gorro, si a ella le dan cita y a mí no, ¿cómo viene sola?», se preguntó su esposo.
Por otro lado, una usuaria destacó las ventajas del formato de clase cerrada, ya que considera que fomenta el compañerismo al compartir la actividad con personas conocidas desde hace varios cursos, algo que, en su opinión, se pierde en los grupos abiertos. «Necesitamos estar con personas que se preocupen de nosotros, que si un día no vienes te llamen por teléfono», afirmó. Tras su intervención, el resto de los presentes reiteró su apoyo al modelo de clases cerradas que se había impartido hasta ahora.
Además del descontento generado por la supresión de estas clases, los usuarios también se quejan de la lentitud de los trabajos de mantenimiento. Según explican, en septiembre la piscina permaneció cerrada por la reparación de una pieza y este año se ha repetido la situación debido a otra avería. «En Madrid, además de las cañitas, hay que quitar más pastillitas, que nos las quitamos haciendo gimnasia», declaró otra asistente.
Más monitores
Una de las soluciones propuestas por los afectados es la contratación de más monitores para ampliar la oferta de clases en lugar de eliminarlas. Asimismo, han cargado duramente contra la administración local, a la que acusan de querer privatizar los polideportivos municipales y de intentar privarlos de un servicio que mejora significativamente su calidad de vida. «Venimos aquí para hacer deporte, para mantenernos, para no estar como nuestros padres en unas sillitas», expuso otra mujer.
Este grupo de usuarios habituales de estas clases no se limita a expresar su descontento. Está dispuesto a movilizarse con tal de que se restablezca el formato de clases cerradas que se venía impartiendo hasta ahora. Aseguran que no darán su brazo a torcer hasta que se amplíe el número de monitores del centro y puedan matricularse en el curso que debería comenzar el próximo mes de septiembre.








