Marcha multitudinaria por la defensa de la Cañada Real

Más de 3.000 personas recorrieron la distancia entre el Ensanche y la antigua vía pecuaria el 31 de enero para protestar contra los desalojos y los derribos

La cabecera de la marcha, a su salida del Ensanche de Vallecas. Foto: Jesús Inastrillas

Por Isa Mendi

El sol lució en la reivindicativa mañana del sábado 31 de enero, tras varios días de intensas lluvias en la capital. Sus rayos atemperaron el intenso frío y el viento en una jornada histórica para los vecinos de Cañada Real y los colectivos que hacen suya su causa, que no es otra que la defensa de un barrio que nació en los años 50 y 60 en los terrenos de la antigua vía pecuaria frente a desalojos y demoliciones. El barro hizo impracticable varios tramos del camino, con enormes charcos, pero no impidió que la marcha, que partió del Ensanche de Vallecas a las 11 de la mañana y finalizó en el sector 6, en el local de Tabadol Cultural, fuera secundada por más de 3.000 personas, que mostraron una nítida imagen de unidad, compromiso, fiesta y fortaleza. «Justicia en el barrio, Cañada se queda» «Ni desalojo, ni realojo, en mi casa me quedo», «Ni derribos, ni expulsión, Cañada se queda», «No a los desalojos, políticos culpables», «La tierra es de quien la habita, Cañada se queda», «Cañada se queda, la ciudad para quien la habita», «Derecho a la rabia», «Con o sin luz, Cañada se queda» fueron algunos de los lemas que se pudieron leer en sus pancartas.

Al final de este acto reivindicativo, organizado por Tabadol Cultural, la PAH Vallecas y La Laboratoria, Houda Akrikez, presidenta del primero de los colectivos, leyó el manifiesto titulado «Marcha por el derecho al territorio, a la vivienda y a la vida». «Derribar viviendas no es una solución. Desalojar familias no es política social. Desplazar comunidades no es progreso. No aceptamos que se decida sobre nosotras sin nosotras. No aceptamos que se nos trate como un problema. No aceptamos que se nos borre para limpiar mapas. Lo decimos juntas y sin miedo: Cañada se queda. No pedimos caridad. No pedimos favores. Exigimos derechos», aseguró la activista vecinal.

La marcha ciudadana, por uno de los escasos tramos asfaltados que conducen a Cañada Real. Foto: Jesús Inastrillas

Durante su intervención, esta vecina de la Cañada reclamó a la administración: el cese inmediato de las amenazas de derribo y desalojo y la paralización de cualquier demolición de viviendas; la apertura de un proceso real de diálogo y negociación, con las vecinas y vecinos como interlocutoras legítimas, y el reconocimiento del derecho al territorio. «Porque la Cañada Real no nació ayer: tiene más de 60 años de historia viva. Porque la vivienda digna es la puerta de entrada a todos los derechos, y cuando se derriba una casa, se intenta derribar una vida entera. Lo decimos con más claridad y fuerza que nunca: Cañada se queda, la vida se defiende y el territorio no se desaloja», añadió. El manifiesto completo en: Manifiesto 31E

Como colofón a esta intensa acción de lucha por los derechos de los habitantes de la Cañada Real, los asistentes disfrutaron de música y de un picoteo delicioso compuesto por baissara (sopa de habas y guisantes), té y bizcochos cocinados con mucho cariño por las mujeres de Tabadol.
Vallecas VA recogió los testimonios de varias personas y colectivos que participaron en la marcha.

Sonia, PAH de Vallecas

«Nos parece importante decir que esta marcha habla el lenguaje de la organización, el lenguaje de la lucha, el lenguaje de la autonomía, el lenguaje de la resistencia, el lenguaje de décadas de mujeres, de familias, de comunidades estigmatizadas, abandonadas por las administraciones en su propia historia. Por ejemplo, las comunidades gitanas con una historia de expulsión y de despojo que nos da muchísima rabia. Habla el lenguaje de la rabia y con ese lenguaje vamos a seguir luchando, vamos a seguir hasta conseguir realmente que «Cañada Se Quede», hablando el lenguaje de la defensa del territorio. Que tengan claro los ayuntamientos de Madrid y de Rivas que no van a poder con las mujeres de Cañada, que no van a poder con la cantidad de colectividades que estamos articuladas sosteniendo esa lucha y que van a tener noticias nuestras en breve. Ahí vamos a seguir. Cuando decimos que organizarse es empezar a vencer, nunca ha tenido más sentido que en el caso de Cañada. Hoy es un día de celebración. Las mujeres están muy orgullosas de la lucha, de lo que se ha conseguido hoy y esto es un primer paso. Estamos empezando y seguiremos».

Paco Pérez Carazo, presidente de la Asociación Vecinal La Paz

«Me ha impresionado muy positivamente la cantidad de personas que han participado. Es fundamental el acercamiento, el conocimiento, el apoyo mutuo y la comunicación entre vecinos y vecinas de Vallecas y de la Cañada. Que conozcamos las dificultades que están encontrando para defender sus derechos y, entre ellos, el derecho al territorio, a poder seguir viviendo en el barrio que ellos han creado, en las casas que han construido, con los servicios, recursos y las redes sociales que han construido y que han generado. Están resistiendo frente a la aversión a derechos tan elementales como es a la energía, a la luz, al calor y a unas condiciones dignas. Me parece que ha sido una marcha muy importante».

Begoña, vecina de Puente de Vallecas

«Hemos sido mogollón de gente y, sobre todo, mucha gente joven y creo que eso es bueno para la Cañada Real y para que se sientan amparados con gente que vive fuera. Muchos de nosotros tenemos unas casas bien confortables, con luz, y ellos se merecen también tenerlas. Eso es lo que siento y me ha hecho muy feliz estar».

Jon, otro de los asistentes

«Vecinos y manifestantes han tenido que superar la lejanía, la incomunicación y el estigma de la pobreza y la raza que rodea a la Cañada. Pero se han organizado en torno a la asociación Tabadol con el apoyo de los movimientos por la vivienda y numerosos colectivos y vecinos de Vallecas y más allá, y han logrado romper parcialmente el silencio. Piden, exigen que se paralicen las ordenes de desalojo y que se dé una solución que respete el arraigo (los puestos de trabajo y las plazas escolares dependen de ellos) y favorezca la rehabilitación de viviendas, equipamientos e infraestructuras».

La presidenta de Tabadol, Houda Akrikez, leyó un manifiesto al término de la movilización. Foto: Jesús Inastrillas

Tabadol Cultural

«Desde la «Intifada» de Cañada, en 2007, cuando cientos de vecinos de Cañada se concentraron para parar el derribo de una casa, hasta las marchas y cortes de carretera contra el corte de luz de 2020, sus habitantes no han dejado de resistir y organizar redes de apoyo mutuo contra el hostigamiento al que se les somete. Las mujeres, entre ellas las que componen Tabadol Cultural, han tenido un especial protagonismo en esta lucha. Su organización se vuelve el mejor patrimonio de su barrio: no solo levantan casas, también liderazgo, gestiones, cuidados y resistencia política. Sin ese tejido cotidiano, que alimenta la dignidad y la memoria a través de recetas, consejos, canciones e historias, no hay vida ni acción colectiva posible. En noviembre llegaron nuevas notificaciones de derribo al sector 6, varias de ellas firmadas por Julio César Santos, funcionario sentenciado en julio de 2025 a 9 años de inhabilitación por prevaricación justamente por un derribo ilegal en Cañada Real. Cañada es un ejemplo de que, en la crisis capitalista, como ya ocurrió en Vallecas, mucha gente va a tener que construirse su casa con sus propias manos y defenderla con organización y lucha. Defender que la Cañada se queda es defender el derecho a vivir en una ciudad que no expulsa a quienes la sostienen y que no sacrifica territorios para ocultar la pobreza». El texto completo de este colectivo en este enlace #LaCañadaSeQueda

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