Por Olivia Anders
La Moraleja, El Viso, Barrio de Salamanca… son algunos de los escenarios de Corriendo por barrios chungos, la serie con la que el vallecano Daniel Ayuso recorre Madrid a golpe de zapatilla y con mucho sentido del humor. En Vallecas, sin embargo, la cámara cambia el tono: solares abandonados, suciedad, problemas de vivienda, deterioro y una realidad que el vecindario conoce demasiado bien. Vallecas VA habla con él de orgullo de barrio, de la realidad que se esconde detrás de los descampados y de la necesidad de no resignarse ante una ciudad cada vez más desigual.
Pregunta: Su serie de vídeos se llama ‘Corriendo por barrios chungos’, pero cuando uno piensa en un barrio chungo probablemente no piensa en La Moraleja, El Viso o el Barrio de Salamanca. ¿De dónde sale esa idea y qué quería conseguir con ella?
Respuesta: Empecé a hacer vídeos para hablar de mi barrio, del mundo fuera de la M-30 y de la gente trabajadora que sale adelante cada día. Del abandono que sufrimos, pero también de lo que somos y de lo que hemos conseguido luchando juntos. Ese orgullo de barrio que caracteriza a Vallecas. Esta serie surgió tras ver un vídeo de una influencer que hablaba de forma humillante de un barrio popular de Barcelona. Quise darle la vuelta: hablar de lo que nunca se cuenta de nuestros barrios y de su gente, y ponerlo en valor. Y, al mismo tiempo, denunciar la corrupción, la vivienda y ese «Madrid para ricos» cada vez más insoportable.
P. Después de correr por los barrios más ricos de Madrid, ¿qué ha descubierto sobre ellos que no se ve desde fuera? ¿Y qué cree que ocurre al revés, cuando alguien que no la conoce, viene a Vallecas?
R. Ha sido interesante ir a La Moraleja o Pozuelo. Los «casoplones» y el cuidado impresionan, pero no están en barrios con zonas comunes ni hay sitios donde apetezca estar. Me pareció un búnker individualista, cada uno en su chalé sin mezclarse y, si acaso, a verse en el Club de Campo, que es público y que Almeida ha regalado a cuatro ricos. Hay un estereotipo muy negativo sobre los barrios de Madrid, pero es que tampoco les importamos. Para ellos solo somos mano de obra barata y poco más.
P. En Vallecas sus vídeos cambian un poco el tono. habla de solares abandonados, suciedad, vivienda, deterioro, servicios… ¿Qué encuentra que le molesta especialmente?
R. Me preocupa esa estrategia que busca que nos resignemos. Pero creo que la gente está cada vez más harta y con ganas de cambiar las cosas. En Vallecas, pero también en Villaverde, Lavapiés o San Blas, la degradación y el abandono llegan a niveles que no veía desde los 80. Las calles están llenas de suciedad, los centros de salud sin médicos, los colegios sin recursos ni aire acondicionado, el metro da pena… Y proliferan las casas de apuestas, las tiendas de alcohol 24 horas y los narcopisos. Normal que la gente desconecte de todo.
P. ¿Ha habido algún vídeo de Vallecas que haya grabado pensando «esto no puede ser verdad que siga así en Madrid»?
R. Estoy deseando que haya un cambio político en el Ayuntamiento para tirar el «scalextric», la frontera más cruel de desigualdad en Madrid. Eso y la incineradora. ¿Cómo es posible que tengamos una fábrica de gases cancerígenos a menos de dos kilómetros de mi barrio? Mi hijo tiene el mismo derecho a respirar aire limpio que el hijo de Almeida. Hay más gente sin hogar que nunca, drogas en las calles y llevamos décadas con las tasas de paro y absentismo más altas, viviendo menos años que el resto. El resultado es que mucha gente es expulsada del barrio donde se ha criado.
P. Ahora da un paso adelante para cambiar las cosas como miembro de la lista de Más Madrid, ¿cree que es posible?
R. Como dice el grupo Biznaga, «el entusiasmo me atraviesa», y estoy convencido de que sí es posible. Estamos en todas partes hablando con la gente. casetas, concentraciones, puertas de los colegios… Ya hemos llamado a 15.000 puertas. Y el próximo 25 de octubre haremos una reivindicación muy especial en Vallecas. Sé que es difícil, porque el PP lleva 30 años en el gobierno y ha construido una mentalidad en la sociedad, con todo el apoyo mediático. Es necesario que desde los barrios nos rebelemos. Es posible tomar medidas valientes para mejorar el acceso a una casa y hacer más fácil la vida a las familias trabajadoras, que son la mayoría, y acabar con gobiernos que solo piensan en Madrid como un escaparate de negocios. Los barrios trabajadores tienen que ponerse en el centro contra una desigualdad cada vez mayor. He dado este paso también, porque estoy convencido de que Rita Maestre será la mejor alcaldesa de Madrid.







